LUP | Reciclaje de plástico artesanal

 

Nombre de la obra: LUP
Autor: Javiera, Sebastián y Rafael.
Año: 2017
Ubicación: Santiago, Chile.
Material Revalorizado: Residuos plásticos
Sitio Webhttps://www.plasticlup.com

¿Cómo y cuándo nace el proyecto?

Nace como proyecto de tesis de Javiera y Sebastián, durante el Magíster de Innovación y Diseño de la Universidad Adolfo Ibañez en 2014. Los 3 fuimos compañeros de magíster y ahí nos conocimos. Después de eso el proyecto estuvo abandonado y lo retomamos a fines de 2016. Desde febrero de 2017 ya estamos formalizados como empresa y actualmente estamos fabricando nuestra primera colección de productos.

¿Cuál fue su principal motivación para revalorizar materiales?

Todo partió por evitar que el plástico siguiera llegando a los océanos y desde la reflexión de que el plástico es un material diseñado para durar más de 100 años, pero el uso social y económico que le damos es mínimo, entonces la pregunta que nos hicimos fue ¿cómo aprovechar la durabilidad del material como un beneficio y evitar su impacto negativo?

Esa fue la principal problemática a resolver durante el proyecto de tesis.

¿Cómo se relaciona su trabajo con el diseño y el cuidado del medio ambiente?

El diseño como disciplina es fundamental para lo que hacemos y nuestra intención de cuidar el medio ambiente, desde cómo articulamos nuestro modelo de negocios hasta el diseño de los objetos que hacemos. Nos ayuda a entender desde un punto de vista sistémico el impacto que tenemos en nuestro entorno, y en ese sentido, cómo debemos realizar nuestra actividad. En términos concretos, es a través de un proceso de diseño que valorizamos el plástico para crear objetos que se beneficien con las propiedades del material, y que al mismo tiempo resuelvan necesidades de un cliente final, no solo con fines económicos, sino también para asegurar su uso sostenido en el tiempo.

También es importante destacar, que en términos globales el impacto que tenemos respecto al uso de plástico no es significativo, por lo que nuestro objetivo no es recolectar residuos plásticos eternamente, sino que diseñar un proceso productivo que involucre más a las personas, tanto consumidores como productores, y los ayude a avanzar hacia un estilo de vida más sustentable.

¿Cómo se desarrolla el proceso de confección?, ¿Qué cuidados tienen en el proceso para lograr ser un proyecto sustentable?

Trabajamos bajo la lógica de una micro fábrica, donde el espacio y recursos que requerimos para reciclar plástico es mínimo. Así, transformamos residuos plásticos en un filamento flexible, que después es tejido para fabricar objetos. Para la confección de estos objetos trabajamos con artesanos, quienes combinan su conocimiento y técnicas con el material que reciclamos.

En un principio comenzamos replicando formas y objetos de mimbre, pero utilizando el filamento que hacemos en vez de la fibra natural, pero actualmente, estamos diseñando nuestros propios objetos bajo principios de ecodiseño, para que la sustentabilidad no pase solo por el material que utilizamos, sino que también por hacernos cargo de las otras etapas del ciclo de vida de nuestros productos.

Apuntamos a crear muebles y objetos que puedan durar años, incluso décadas, gracias a su materialidad y diseño, y que en caso de tener que ser desechados puedan ser reciclados o reutilizados. El plástico que ya utilizamos puede volver a ingresar a nuestro proceso de reciclaje, y proyectamos llegar a utilizar solo materiales reciclados para la fabricación de productos.

En el futuro queremos replicar esta forma de trabajar en distintas localidades, para crear un ecosistema de trabajo que genere impacto en su conjunto. Con esto queremos apoyar la descentralización del proceso productivo y rescatar, a través de los objetos, la identidad de las distintas comunidades que trabajen con nosotros.

¿Cuál es el impacto que buscan generar en las personas?

Por un lado, rescatar el valor de lo hecho a mano, no por un tema nostálgico, sino porque creemos en la necesidad de reconectarnos con los objetos que utilizamos día a día, entender que todo es parte de un solo sistema, que todo nace desde la naturaleza y que las cosas no aparecen de la nada. Estamos entrando en una era donde la automatización va a resolver muchas cosas por nosotros, y el ser capaces de hacer cosas con nuestras propias manos nos ayuda a mantenernos vigentes, desarrollar nuestra creatividad y no volvernos obsoletos.

En segundo lugar, y es algo que se desprende de lo primero, cuando hacemos algo nosotros mismos, cambia la valoración que tenemos de ese objeto. Si somos más conscientes de lo que cuestan realmente las cosas que utilizamos día a día, podemos avanzar hacia formas de consumo más responsable.

En ese sentido, nos interesa llegar tanto a consumidores como productores. Desde el punto de vista del consumidor, queremos ofrecer alternativas para quienes buscan ser más responsables con su consumo y entender desde dónde vienen los objetos que utilizan, específicamente muebles y objetos de decoración. Y en el caso de los productores artesanales, aprovechar el problema de los residuos plásticos como una oportunidad de desarrollo local, donde se utilicen estos residuos y las tendencias de consumo responsable para formar redes de comercio justo, que ayuden a crear comunidades más sustentables.

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