RESILIENT CELLS | RESPUESTA COLABORATIVA AL CAMBIO CLIMÁTICO

Nombre de la obra: Resilient Cells.
Autora: Cristina Visconti.
Año: 2016.
Ubicación: Nápoles, Italia.
Material Revalorizado: chatarra industrial.
Sitio Web: https://vimeo.com/246951600 

Descripción:

Resilient Cells es un taller que se generó en el marco de un proyecto de investigación de la Universidad de Napoles Federico II sobre cómo el cambio climático está afectando al área oriente de la ciudad de Nápoles en Italia.

Históricamente, esta fue un área pantanosa y muy fértil destinada a la agricultura que alimentaba toda la ciudad de Nápoles, donde el secular sistema de manejo hídrico permitía el equilibrio de las actividades humana con el sistema ecológico. Tal sinergia y el funcionamiento socio-ecológico del área, empiezan a verse comprometidos por la industrialización de los años 50 y luego por una fuerte urbanización, proceso que fue acelerado por una masiva intervención de vivienda social post-sisma.

En el año 1980, ocurrió un terremoto en Nápoles, afectando principalmente al centro histórico de la misma, por lo que sus habitantes tuvieron que ser reubicados en el área oriente de la ciudad y para este efecto, se construyeron alrededor de 18.000 nuevos departamentos. La urbanización del área fue más impactante que el terremoto mismo, como relatan los habitantes históricos del área agrícola.

Actualmente, el escenario metropolitano convive con zonas residuales de agricultura y con una vasta zona contaminada por la industria petroquímica, donde por contrastar las condiciones de vulnerabilidad social y económica, distintas iniciativas ciudadanas están surgiendo en respuesta a la degradación del barrio.

En el año 2014, la Facultad de Arquitectura de la Universidad de Nápoles empieza un proyecto de investigación en el área con enfoque en la adaptación del cambio climático y la moderación de la vulnerabilidad. En este contexto parte del equipo de investigadores formado por Cristina Visconti y Maria Federica Palestino en el 2016 desarrollaron una herramienta de investigación participativa, en forma de un laboratorio/taller (Urban Living Lab) con duración de tres meses (entre septiembre y diciembre), con diferentes actores locales, incluyendo asociaciones, ONG’s y ciudadanos interesados.

El proyecto comenzó con encuentros explicativos sobre cuáles eran los riesgos del cambio climático y de por qué era importante actuar frente a ello, para después formar una mesa redonda con focus group, donde los habitantes, en conjunto con los investigadores, desarrollaron mapas temáticos, por ejemplo, respecto a la problemática del agua, ya que esa zona sufre de inundaciones cuando llueve mucho. Posteriormente, manejando aquella información, en noviembre del mismo año y como parte del taller, Cristina Visconti realizó un workshop de 12 días, donde se construyó un sistema de recolección de aguas lluvia con el fin de reutilizarlas en el riego de una huerta social (Orto Sociale Ponticelli) ubicados en un parque urbano del sector. Participaron distintos actores, fue diseñado y construido por estudiantes de Arquitectura, arquitectos y habitantes de la comunidad en colaboración con el colectivo Archintorno.

En el workshop se utilizó únicamente materiales reutilizados, lo cual surge por dos cosas muy importantes:

  1. Nápoles tiene, en general, un problema de gestión de residuos muy fuerte y se evidencia en el paisaje urbano, tiene un estigma en todo Italia de ser la ciudad de la basura. Actualmente ha disminuido, pero entre el 2007-2008 ocurrió una emergencia con los residuos, donde este barrio en particular dio lugar a intensos incendios de micro-basurales. Para la comunidad, el tema de la basura es algo muy fuerte, visual y emocionalmente.
  1. Mientras Cristina realizaba el trabajo de campo en el sector, entrevistó a distintos actores y encontró un taller permanente: Re-Mida Napoli, con una trayectoria de veinte años en reutilización creativa con residuos, obtenidos desde la mediana industria y con los cuales realizan actividades pedagógicas para estudiantes y habitantes del barrio, donde brindan información sobre prácticas de sustentabilidad cotidiana y fomentan el reciclaje creativo. De esto, la investigadora destaca la potencialidad de transformar una experiencia negativa, como lo es el mal manejo de desechos, en positiva.

Al finalizar el taller, se editó un pequeño documental donde aparecen los habitantes del sector mostrando el lugar a la vez que se van recogiendo sus testimonios y el de los investigadores parte del proyecto, con el fin de mostrar cómo la memoria y la experiencia de vivir en un barrio de esas características y su espacialidad, es parte del capital humano necesario por desarrollar procesos de regeneración urbana por el cambio climático, que incluyan la resiliencia de la comunidad y acciones de sustentabilidad cotidiana.

Fuente: Texto elaborado por Ángela Manríquez, a partir de entrevista a Cristina Visconti.

 

 

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